martes, 27 de mayo de 2008

Nota de prensa del noticiero digital


LA PAZ de Venezuela y Colombia


La violencia a la que ha estado sometida la población colombiana por más de 6 décadas de manera continua, debe ser un espejo en el que se debe mirar toda la comunidad latinoamericana.

Esas turbulencias han rebotado a otros países, como Venezuela y Ecuador, que han padecido también los sinsabores de un proyecto basado en el terrorismo que atravesó con su cicatriz a toda nuestra región.

Dolor, angustia, muerte y luto es la cosecha sangrienta de este fanatismo ideológico que devino en una mezcla de guerrilla armada con narcotráfico y secuestros como mecanismos de sostenimiento de un aparato militarista que sirvió para mantener en ascuas por más de 60 años a millones de seres humanos.

Nosotros aquí, en Venezuela también tuvimos esa chispa encendida que amenazaba con extenderse por toda la pradera venezolana, afortunadamente gobiernos democráticos respaldados por una Fuerza Armada de textura igualmente republicana y apegada a la Constitución nacional, le salvaguardaron al pueblo su sistema de libertades fundamentado en la paz que tanto valoramos ahora como nunca antes.

El sarampión “revolucionario” con el que Fidel Castro pretendía contaminar a toda América Central y del Sur, fue parado en seco gracias a la determinación de Rómulo Betancourt en su desempeño como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales.

De no haberse actuado con ese carácter y si además no se hubiese asumido esa lucha con la continuidad con que lo hicieron sus sucesores en la Presidencia de la Republica, lo más seguro es que la tragedia que tratan de quitarse de encima hoy por hoy los colombianos, la estaríamos sobrellevando también aquí en nuestra patria.

El secuestro y todas sus secuelas, como esas desgraciadas vacunas que les cobran a los ganaderos, comerciantes y empresarios de las regiones del Zulia, Táchira, Apure, Mérida y Falcón, entre algunos de los estados venezolanos sometidos a este vil chantaje; la puesta en práctica, aquí en nuestra tierra, de esa tenebrosa figura del sicariato, método ajeno por completo al espíritu noble y pacifista de nuestro pueblo, son algunas de las desviaciones del movimiento guerrillero liderado por años por el supuestamente fallecido alias “Marulanda”, que han quebrantado la tranquilidad de nuestro país y de nuestro pueblo.

Por eso no dudamos en afirmar que la paz de Colombia será igualmente la paz de Venezuela.

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